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Ignorancia, reduccionismo, utilitarismo y libros empastados

Cuando se estudia ciencias se nos enseña que, para poder emitir un juicio, hablar de un tema en particular, dar una charla en un congreso o una entrevista, debemos manejar un tema a un cierto nivel de profundidad.

José A. Kast, en una entrevista realizada el año 2021, cuando fue candidato presidencial, dijo que el “agua de los ríos se pierden el océano”. El año pasado 2025, dijo que “la ideología ambientalista, animalista e indigenista” obstaculiza finalmente la inversión y el desarrollo en nuestro país. De hecho en esa misma entrevista enunció la frase “chao guías ambientales, chao ideología”, ante lo cual científicos y ambientalistas nos molestamos con sus dichos, ya que sabemos que es importantísimo poder conocer nuestros recursos ecológicos para poder protegerlos y así poder evitar grandes desastres y pérdidas económicas. Las frases emitidas por el actual presidente tienen un tinte reduccionista y a su vez capitalista, al pensar que no debemos proteger nuestros recursos naturales, planteando solamente todo esto como algo ideológico. Cabe recordar, el verano de este 2026, el presidente electo en el contexto del incendio en la región del Bio Bio, cuestionó la protección de la especie nativa llamada Naranjillo. Al ser entrevistado sobre el impacto de los incendios en un sector de Penco  ciudad fuertemente afectada por estos incendios, en la  que podría emplazarse un proyecto minero de tierras raras, responde en un tono un tanto burlesco: “ ¿esos Naranjillos dónde están ahora?”.

Es sumamente comprensible, que no todos manejemos muchos temas de estudio, pero es importante que un presidente electo o ya en ejercicio, sea asesorado en los temas sobre Ciencia, Tecnología y Desarrollo. El tema antes expuesto, sobre la conservación y protección de especies nativas de nuestro país, nos muestra un grado de ignorancia y soberbia tal, que es capaz de emitir comentarios sin asesorarse por expertos en el área.

Y, como la guinda que le faltaba la torta, la semana pasada José A. Kast se atrevió a enunciar la siguiente frase: “A veces 100 millones, 500 millones, para una investigación que termina en un libro precioso, empastado, en la biblioteca. ¿Cuántos trabajos generó? Ninguno”. Esta frase motivó una indignación enorme en el mundo científico de nuestro país, al cual yo pertenezco desde que inicié mi formación hace más de 20 años. Insisto en qué, antes de emitir un juicio o un comentario en un tema que una persona no maneja o no comprende, se debe asesorar. Con los sueldos millonarios que se le pagan a los asesores del presidente, teniendo a la ministra Lincolao al mando del Ministerio de Ciencias, no se comprende como nadie le advirtió lo desafortunado que son esos dichos y que no se acercan en nada a la realidad.

La ciencia jamás debe ser vista de una forma utilitarista, y menos reducir la investigación a “libros preciosos empastados en una biblioteca que no generan trabajo”. La molestia generada en el mundo científico de nuestro país, no pasó desapercibida y muchos de mis colegas han salido a hablar sobre el tema. Me pregunto, sabrá nuestro presidente todos los años que debemos estudiar tanto a nivel de pregrado como a nivel de posgrado, para tener el conocimiento en cada una de las áreas en que nos desarrollamos los científicos de nuestro país. El decir que nuestro trabajo, y repito hacer ciencias es nuestro trabajo, no se reduce simplemente a escribir un libro y que quede en una biblioteca. Las ciencias básicas son muy importantes porque gracias a ella se puede generar la ciencia aplicada y las futuras tecnologías asociadas a esto.

Nuestro país es uno de los países que menos invierte en Ciencia del producto interno bruto (PIB) de los países de la OCDE, valor que bordea el 0.4%, muy lejano al valor promedio de los países de la OCDE (cercano al 2.7%). Pese a esto, en nuestro país se genera niveles excelentes de investigación científica, la cual corre peligro si se siguen recortando los aportes a la investigación y el desarrollo además del recorte que ya se realizó a las becas para la formación de futuros profesionales en ciencias. El decir que las ciencias no generan trabajo es de una ignorancia gigantesca, y también de un análisis utilitarista y clasista a corto plazo, ya que muchos de los impactos de la Ciencia generan empleos pero a largo plazo. Esto debe ser visto como una inversión realizada a futuro y no podemos negar que la Ciencia si genera trabajo, en los laboratorios, en las industrias, en las universidades y en muchos lugares donde se generarán sus frutos.

El documento llamado “Estudios Económicos de la OCDE: Chile 2025” (Fuente: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/support-materials/2025/01/oecd-economic-surveys-chile-2025_049bebf1/CHILE-2025-Executive-summary-VRD-SPA.pdf), nos invita a promover los aportes para la investigación y el desarrollo, junto con enfrentar los riesgos a los que está expuesto nuestro país en cuanto al cambio climático, realizando inversión en regulaciones ambientales, mejoras en la infraestructura y los cambios socioeconómicos relacionados a la utilización de energías verdes. Para poder cumplir estas metas como país miembro de la OCDE, se nos invita a asegurarnos que la fuerza laboral se encuentra adecuadamente preparada junto con proteger los recursos hídricos y la biodiversidad. Para poder cumplir con estos objetivos, es muy importante la formación de nuevos científicos y una mayor inversión a nivel de país a nivel de Ciencia, Tecnología y Desarrollo.

El contenido publicado en esta columna de opinión es responsabilidad exclusiva de su autor y no necesariamente refleja la línea editorial ni la postura de Energía al Día.

Bióloga en Bioprocesos de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Magister en Docencia Universitaria de la Universidad Andrés Bello. Diplomada en Química para profesores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Diplomada en Docencia Universitaria de la Universidad Andrés Bello, Diplomada en Propiedad Intelectual de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Ha realizado investigaciones sobre fisiología, bioquímica, taxonomía y biotecnología en algas de Chile continental y antártico. Lleva 10 años realizando docencia a nivel preuniversitario, institutos profesionales y universidades, junto con investigadores publicadas en diversas revistas científicas.

Actualmente realiza docencia en dos universidades (Programa PACE - UOH y UDLA) y un preuniversitario en el área biología y química.

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