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EL DESAFÍO ENERGÉTICO DE ÑUBLE: INFRAESTRUCTURA, RENOVABLES Y ELECTROMOVILIDAD PARA UN DESARROLLO CON IDENTIDAD TERRITORIAL.

La Región de Ñuble se encuentra en una encrucijada histórica. Su consolidación como potencia agroalimentaria y su creciente desarrollo urbano demandan un motor invisible pero vital: la energía. Avanzar hacia un desarrollo económico y productivo sostenible no es solo una meta ambiental, es una necesidad urgente para la competitividad de la región. Sin embargo, este avance solo será exitoso si se diseña respetando las particularidades sociales, económicas y ambientales de nuestras 21 comunas.

Robustecer la columna vertebral: La infraestructura eléctrica regional.

No hay desarrollo posible sin una red que lo soporte. Históricamente, Ñuble ha enfrentado el desafío de la disponibilidad y calidad del suministro eléctrico, un factor que condiciona la instalación de nuevas industrias, el crecimiento de las PYMES y la tecnificación del agro (como los sistemas de riego tecnificado o plantas de frío).

Robustecer la infraestructura de transmisión y distribución -mediante la ampliación de subestaciones y el tendido de nuevas líneas- es la primera prioridad. Una red eléctrica fuerte y resiliente significa disminuir los cortes en zonas rurales, asegura la continuidad de los procesos productivos y atrae inversión privada que dinamiza el empleo local.

Renovables y Sistemas BESS: Estabilidad y Sostenibilidad

Ñuble posee un potencial solar, y biomásico latente. No obstante, la generación de energías renovables como la solar fotovoltaica y la eólica tienen un carácter intermitente: la primera produce cuando hay sol y la segunda depende del viento, pero la demanda es continua. Aquí es donde entran los sistemas de almacenamiento de energía en baterías, conocidos como BESS (Battery Energy Storage Systems). Estos sistemas permiten capturar el excedente de energía limpia generada durante el día e “inyectarla” a la red en las horas de mayor consumo o cuando la producción baja.

El impacto productivo: Para Ñuble, la combinación de energía renovable + BESS significa estabilidad de precios a largo plazo y una red mucho más segura, evitando fluctuaciones que dañen la maquinaria agrícola o industrial.

El camino hacia la Electromovilidad: Particular y Pública

La transición hacia el transporte eléctrico ya no es una realidad exclusiva de Santiago; debe territorializarse. Para que Ñuble avance en electromovilidad, se requieren estrategias diferenciadas:

Transporte Público: La renovación de flotas de microbuses y colectivos urbanos (especialmente en la intercomuna Chillán-Chillán Viejo) por vehículos eléctricos reduciría drásticamente la contaminación acústica y atmosférica. Para lograrlo, se requiere inversión en electroterminales con capacidad de carga rápida y subsidios estatales que incentiven a los operadores locales a dar el salto tecnológico.

Vehículos Particulares y Comerciales: La clave aquí es la infraestructura de carga (electrolineras). Se necesita trazar una red de carga pública no solo en las capitales provinciales (Chillán, San Carlos, Quirihue, Bulnes), sino también en las rutas conectoras y zonas turísticas (como el Valle de Las Trancas o la costa de Cobquecura).

El Agro y la Logística: En Ñuble, la electromovilidad también debe mirar al sector productivo, incentivando el uso de camionetas y vehículos de carga ligera eléctricos para el traslado de hortalizas, frutas y productos locales.

Concordancia Territorial y Cuidado del Medio Ambiente

El mayor error de la planificación energética es aplicar soluciones idénticas a territorios distintos. Un proyecto que funciona en el desierto del norte o en la metrópolis de Santiago puede fracasar en el valle central o el secano costero de Ñuble. El futuro sostenible de Ñuble no se debe construir desde un escritorio en Santiago, ni de forma aislada por una sola entidad. El éxito de esta transición radica en la cooperación radical entre el mundo público, privado, el gobierno central, regional y la academia. Un reflejo de este trabajo sinérgico es el realizado por de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), que a través de su proyecto “Electromovilidad Ñuble” e iniciativas como la entrega de kits educativos tecnológicos al Liceo Industrial de Chillán, está levantando la hoja de ruta regional, identificando las brechas de infraestructura y capacitando el capital humano local que sostendrá este cambio tecnológico.

El desarrollo energético debe contar con sintonía social y económica, conversar con la vocación de la región. Si Ñuble es agrícola y forestal, los proyectos fotovoltaicos, eólicos o de almacenamiento deben integrarse de manera armónica, por ejemplo, explorando el Agro-Fotovoltaico (combinar paneles solares con cultivos o pastoreo debajo de ellos), protegiendo el suelo agrícola de primera calidad. El desarrollo energético no tiene por qué competir con la vocación agrícola de la región; al contrario, debe potenciarse mutuamente.

El concepto Agro-Fotovoltaico (AgroPv) es la respuesta a este desafío, y Ñuble cuenta con un ejemplo de vanguardia a nivel internacional. La Universidad Adventista de Chile (UnACh), a través de un proyecto financiado por el Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional de Ñuble, ha implementado un sistema innovador que combina la generación fotovoltaica con huertos de frutillas y cerezas. Utilizando paneles solares semitransparentes instalados a una altura de 4,5 metros, este sistema no solo descarboniza la matriz de la casa de estudios, sino que protege los cultivos de eventos meteorológicos (heladas, granizos o golpes de sol), optimiza el uso del agua y reduce la huella de microplásticos en los frutos al sustituir los techos de plástico tradicionales. Es la demostración empírica de que la tecnología y el campo pueden convivir en perfecta armonía.

Cuidado del Medio Ambiente Local: La instalación de infraestructura debe someterse a rigurosos estándares de mitigación ambiental, protegiendo la biodiversidad, los cursos de agua y el paisaje. Asimismo, los proyectos deben traducirse en beneficios tangibles para las comunidades colindantes (como empleo local, mejoramiento de sus propias redes o asociatividad).

El desarrollo energético de Ñuble no puede ser un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar el bienestar humano y social. Una infraestructura eléctrica robusta, respaldada por energías limpias, almacenamiento inteligente y un transporte sustentable, será el catalizador que permita a la región dar el salto cualitativo que necesita. El desafío es técnico, pero la meta es profundamente social: encender el futuro de Ñuble sin apagar la identidad de su tierra.

Finalmente, toda estrategia debe nacer desde y para las comunidades. La participación ciudadana activa y la voz de los territorios son indispensables. Los habitantes de las zonas rurales y urbanas de Ñuble deben ser actores protagónicos en el diseño de los proyectos energéticos, garantizando que cada inversión respete el patrimonio natural, la biodiversidad, los cursos de agua y las dinámicas socioculturales locales. Para ello es vital el valor del Ecosistema Multiactor y la Voz Ciudadana.

El contenido publicado en esta columna de opinión es responsabilidad exclusiva de su autor(a) y no necesariamente refleja la línea editorial ni la postura de Energía al Día.

Ingeniero Civil Industrial, Diplomado en Gestión Energética Regional y Local, Ex Secretario Regional Ministerial de Energía Ñuble. Con amplia experiencia en el sector público y privado.

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