El ya conocido oficio del Ministerio de Hacienda de Chile, en el que se recomienda descontinuar 142 programas y aplicar rebajas presupuestarias a otros 260, ha generado un amplio rechazo en distintos sectores de la sociedad. El ámbito energético no es la excepción: siete programas de la Agencia de Sostenibilidad Energética quedarían seriamente desfinanciados, entre ellos Comuna Energética, la iniciativa con mayor contacto directo con la realidad territorial, verdadero puente entre la política nacional de energía y las comunidades.
He tenido la fortuna de participar en este programa en la región de O’Higgins, especialmente en la elaboración de las Estrategias Energéticas Locales (EEL). Estas no son simples documentos administrativos: constituyen bases sólidas que permiten a las municipalidades , en particular aquellas con menos profesionales y mayores necesidades, contar con herramientas de planificación. Gracias a los datos levantados junto a los vecinos y a la asistencia técnica del programa, los municipios pueden mejorar su eficiencia energética y, con ello, optimizar el uso de los siempre escasos recursos fiscales.
Abandonar Comuna Energética sería un retroceso en la descentralización. Este programa otorga a una municipalidad rural la posibilidad de planificar con el mismo estándar que una comuna del sector oriente de Santiago, nivelando la cancha en el acceso a tecnologías limpias y sostenibles.
Chile ha logrado posicionarse como líder en energía gracias a la suma de estos esfuerzos locales. Los grandes proyectos de la transición energética se desarrollan en comunas que, muchas veces, enfrentan carencias profundas y no reciben una compensación proporcional.
Descontinuar Comuna Energética significaría desperdiciar años de capacitación de equipos municipales, frenar la profesionalización de la gestión energética local y abandonar proyectos de alto impacto social, junto con cientos de aprendizajes construidos desde la realidad de cada territorio.
Nuestro país ha sido reconocido internacionalmente por su ambición energética. Sin embargo, esa reputación se desmorona si no se sostiene en una base territorial sólida. Mantener y fortalecer Comuna Energética es, en última instancia, garantizar que la energía sea el motor de un desarrollo equitativo, donde cada municipio tenga la capacidad de decidir su propio futuro sostenible.
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