El pasado enero de 2026 trajo buenas noticias para la esperada ley chilena de retrofit. Tras años de espera, la posibilidad de transformar un auto a combustión interna, modificando toda su motorización, en un vehículo 100% eléctrico es finalmente legal luego de su publicación en el Diario Oficial.
El retrofit no es una práctica nueva. En todo el mundo se ha experimentado con esta tecnología durante décadas, pero el salto que da Chile es crear un marco legal que lo permita y que eventualmente podamos ver vehículos modificados circulando con su permiso al día. La norma autoriza a talleres, regula lo que se puede hacer y cómo se fiscalizará, porque el espíritu de la normativa es que todo se realice en establecimientos autorizados.
El avance que falta es el reglamento, el que permitirá que los talleres comiencen a trabajar con el conocimiento que ya poseen.
¿Conviene en pleno 2026 convertir un auto a combustión en eléctrico? Cuando revisamos los costos de lista de vehículos eléctricos, los citycars ya se acercan a los 13 millones de pesos, equivalentes a unos 14.000 dólares. Vale la pena preguntarse si esta ley será útil para ese segmento y la verdad es que, viendo cómo avanzan los precios, sobre todo de las baterías de litio en el mundo, que influyen de manera decisiva en el costo total de los vehículos, probablemente el momento para los citycars ya pasó. Al analizar el costo total de uso del vehículo, incluyendo el valor de compra y los gastos directos e indirectos del día a día, el vehículo nuevo suele ganar la batalla.
Un marco muy distinto aparece cuando aumentan las dimensiones del vehículo. Desde las SUVs hasta los vehículos de pasajeros y de trabajo, el retrofit puede ser un gran aliado. Un ejemplo es Reborn Electric Motors, en Rancagua, compañía que inició sus operaciones con retrofit para buses de pasajeros y que derivó en la fabricación de vehículos nuevos ante la ausencia de legislación. Todo ese conocimiento aún se mantiene y probablemente ahora sea el momento de transformar buses diésel en eléctricos, mejorando exponencialmente el costo total de propiedad.
Una última rama son los clásicos. En este caso el costo no es la principal variable, sino más bien alargar la vida de un bien preciado. La motorización eléctrica puede convertirse en el salvador de una joya automotriz. En el mundo, vehículos como el Volkswagen Escarabajo, la Combi y los Fiat 500 clásicos son los que más entran en procesos de reconversión. Son autos a los que sus dueños y comunidades enteras les tienen cariño, y cuya motorización trasera facilita el trabajo técnico.
Chile tiene que ponerle el acelerador al retrofit y a la norma técnica, como una oportunidad para electrificar más rápido el transporte terrestre. El apuro es necesario, porque mientras más pasa el tiempo las ventajas económicas del retrofit se van diluyendo frente a la tendencia a la baja de los vehículos eléctricos nuevos.